sábado, 9 de abril de 2011

Sobre los hombros.



Si he llegado a ver más lejos que los demás es porque me alcé sobre los hombros de gigantes.
Isaac Newton




Después lo único que queda son habitaciones separadas por tabiques de grosor incalculable. Sábanas frías como icebergs y la sensación de haber vivido un huracán interior. Todo patas arriba. Todo desordenado. Sólo el tiempo puede ponerlo en su sitio.
Con paciencia, con deleite, uno amontona los escombros.De entre ellos selecciona los íntimos, los que no quiere que pasen al abismo del olvido.

Y poco a poco vuelve a resurgir de la nada, vuelve a erguirse…
Cuando logra estar arriba sufre vértigo. Cunde el pánico porque todo son reminiscencias de la primera caída; pero las ansias por ser otra vez lo que fue le hacen creer. Persigue su sueño y claro que puede que vuelva a derrumbarse, pero ahí está con la cabeza alta.Siendo, al menos, fiel a su corazón.

1 comentario:

Ícaro dijo...

"No, no es mío" dijiste cuando alguien te preguntó si éste fragmento era tuyo, y eso que tú misma se lo enseñaste. Pero se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, mucho más cuando firma las fotos con su verdadero nombre... Por cierto, es bueno, como ya dije en su día, pero no me acaba de convencer el símil del iceberg ¡Sigue escribiendo!