martes, 14 de diciembre de 2010

Esperar.




Esperar es, probablemente, una burla del destino. Cuando esperamos el tiempo pasa lento, casi arrastrándose, en cambio cuando llega lo que tanto hemos ansiado, este vuela, haciéndo que las sensaciones y los minutos de gloria se deshagan como un caramelo en una boca voraz.

Y ahora yo,que espero desde hace ya tiempo este momento,voy en este tren repleto de caras desconocidas y somnolientas que me observan escribir,algunos por curiosidad y otros por mero aburrimiento. Tranquilos, nerviosos, pero en definitiva todos expectantes por llegar. ¿Sabrán mis compañeros de trayecto que una vez que la voz metálica anuncie su parada,lo que tanto ansían desaparecerá entre sus manos en a penas unos minutos?,explotará sin más ante sus ojos, y tendrán la misma sensación que cuando eran niños e intentaban hacer eternas las pompas de jabón que desafortunadamente solo duraban unos instantes de felicidad.

Y cuando acaba nos queda volver a esperar que todo se repita otra vez, tarde o temprano.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Palacios de cristal.


Los momentos así ,en los que callamos y habla el arte, son los que hacen que las tardes grises , los días negros y las noches oscuras se olviden en un cajon.
Los paseos así, siendo sombras anónimas pateando calles sin rumbo y sin orden son los que hacen que nos sintamos vivos de verdad.
Los días así son los que nos dan impulso para seguir perseguiendo esos sueños tan frágiles como palacios de cristal.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Dinámica

Dímelo ahora que mañana estarás jugando a ser difícil. Quiero oirlo saliendo de tu boca, rozándote los labios. Y un segundo después de decirlo fingirás que te arrepientes y seguiremos jugando a nuestro juego, en el que nos sentimos agusto escondiendo sentimientos, sensaciones y heridas.
Venga, solo una vez, quiero escucharlo, que me transpase, que me tiemble el cuerpo y el alma. Que sea sincero y que lo sientas. Que te queme la piel el rubor de las mejillas y que a mí me la abrase.

Y después de eso que volvamos otra vez a la dinámica de no decirnos 'te quiero'

jueves, 9 de diciembre de 2010

Dos batidos.


La observaba mientras esperaba ansiosa el batido. Una vez allí se abalanzó sobre la pajita con ojos divertidos. Sorbía, hacía una pausa, disparaba las tres o cuatro frases que acababan de cruzar su mente y volvía ávida a la mezcla de frutas exóticas. Me sonría de vez en cuando como disculpando su falta de atención y yo le devolvía la sonrisa y seguía perdiéndome en el espectáculo de ruiditos y sorbos discretos. Cuándo se lo terminó hice un gesto al camarero para que trajera otro batido tropical. Ella me dijo "¿ Estas loco? ¡No nos queda más dinero!" Y yo le contesté ,confiado "esto no tiene precio".Empezó a reír con esa risa tan espontánea como ella. El segundo batido aterrizó en nuestra mesa. Se lo bebió lentamente, con los mismos gestos y movimientos gráciles del anterior y ,una vez el vaso quedó vacío, me cogió segura de la mano y salimos corriendo de aquella cafetería.
Esa noche supe que no volvería a soltar nunca más su mano ni tampoco volvería a olvidar la cartera.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Wonderwall


Y por casualidad te encuetras una foto, una foto que te devuelve al minuto cero, cuando todo estaba bien;tus sentidos se nublan y no puedes pensar. Entonces es cuando ocurre, cierras los ojos y viajas ,dejándote llevar por el recuerdo, a esos días. Las imagenes ya son borrosas, y es que ha pasado mucho tiempo, demasiado, el suficiente como para que todo volviera a la normalidad, pero no, no es así.Y retrocedes las hojas del calendario, haces un esfuerzo ínfimo y estas allí otra vez, y el dolor de ver que se acercaba el momento de deciros adiós y suplicabas, en vano, una prórroga, sigue siendo el mismo. El sabor salado en los labios y el vacío en el pecho, que sin saberlo tardaría años en desaparecer ,también es idéntico. Y cuando vuelves a la realidad te das cuenta que vuelves a tener los labios salados por culpa de las lágrimas, y que el pecho te sigue doliendo igual.

martes, 7 de diciembre de 2010

'Errare humanum est'

-Dime,¿cuántas veces te equivocaste?.
Quizás se te escapen, a mi me pasa. Meto la pata más de lo que debería y aún así sigo siendo feliz.
Sabes, el error nos hace más humanos, más cercanos a los demás. Y aprender de él es tarea de dioses. Podría darte una lección de filosofía de libro o mejor aún, una clase de psicología barata, pero prefiero resumirte el peor error de mi vida.
-Cuéntemelo.

-¿Estas seguro de que quieres oirlo?

-Claro,señor.

-Pues verás, el peor error de mi vida fue dejar escapar a tu madre.

-¿Qué quiere decir con eso? No sabía que conocia usted a mi madre.

-Tampoco conoces tu a tu padre, ¿no es así?

-¡¿Cómo sabe usted eso?!

-No me hables de usted chico, estas hablando con tu padre.

-¡Esto debe de ser un error!

-Y que lo digas.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Snowfall


Ayer entre el frío de los primeros días de Diciembre asistí a la prueba de encendido de las luces navideñas de un pasaje comercial. Los transehúntes ensimismados,hicimos un gesto de comunión ante tan grata sorpresa. Las bocas infantiles se abrían y las oes resonaban por todos los rincones hasta perderse.

Un abuelo que agarraba con dulzura la mano de su nieta le contaba al oído que el espíritu de la Navidad se acercaba y por eso las luces se habían encendido. La niña rebosante de ilusión recompensó la imaginación de su abuelo esbozando la mejor de sus sonrisas y dándole al anciano un cálido beso. Fue entonces cuando vi,en el rostro de aquel señor,el resplandor de las luces.Pero estas eran diferentes, habían sido alimentadas por un cortocircuito de felicidad. En ese momento comenzó a nevar y pronto se disipó la mejor postal de Navidad de todos los tiempos.
Debí haber cogido la cámara de fotos al salir de casa.